RAIZ DIVERSIDAD SEXUAL, HABLA UN EX MALDITOHay momentos en que confluyen en uno, sentimientos encontrados, viejos amigos, viejos conflictos, ideas que ya no calan tan fácilmente, en fin, todo lo pasado fluye y es como una sensación de revivir épocas que como se dice coloquialmente, ya fueron. Eso fue justamente lo que me sucedió estos últimos días en la conferencia regional del ILGA-LAC en Perú, donde tuve la oportunidad de encontrarme con ex compañeros y algunos amigos y revivir de un modo distinto ciertas experiencias que no me sucedían tiempo atrás. Sí, Raíz Diversidad Sexual, se disolvió, y con él, también una etapa importante de mi vida.
Para los que no están muy enterados, en Perú, ha habido y hay varios grupos de lesbianas, gays tras y bisexuales (lgtb) de muchas tendencias. Hay muchos que en la práctica son o aspiran ser ONGs, algunos son colectivos más de corte amical, otros que aspiran ser movimientos sociales, en fin, hay de todo. Yo hace un tiempo atrás pertenecía a uno de ellos, que se definía como un colectivo de izquierda, Raíz Diversidad Sexual. Me vinculé a RDS, cuando cursaba estudios en la Universidad San Marcos. Quizá para el común de las personas, la idea de estudiar en San Marcos, es vivir inmerso en política todo el tiempo, y valgan verdades, eso no es cierto. Según un estudio de la Oficina Técnica del Estudiante del año 2000 solo un 1.63 % del estudiantado estaba interesado en participar en organizaciones políticas, esto es más o menos un poco más de 350 alumnos, de un total de más de 22 mil sanmarquinos. Para el año 2002, si más lo recuerdo ese panorama no había cambiado sustantivamente.
Yo venia de algunas experiencias de asociación en grupos de amigos gay como Jade y Gunif, que eran espacios muy interesantes, pues además de conocer gente, eran espacios donde podías expresar ciertas ideas y compartirlas con otros igual como tu, son grupos que hoy en día son importantes pues allí se afianzan los lazos de amistad, identidad y donde se normalizan comportamientos, que en otros espacios son censurados. Esa experiencia fue muy positiva, pero, ya habiendo pasado largo tiempo en esos grupos tenía la necesidad de hacer algo más.Fue muy curioso que un día en la Universidad vi la propaganda de un video forum que se realizaba en la Facultad de Sociales, decía: Ciclo de cine gay. Ingreso libre.
Hubo cierto temor, pero logré vencerlo e ingresé. No recuerdo la película muy bien, pero recuerdo, que al encendido de luces para empezar la conversación, ya no éramos 150 personas, sino solo algo de 5. Este fue el primer contacto con el grupo, que para la fecha, se llamaba Núcleo de Diversidad Sexual, el cual pertenecía a un movimiento llamado RAIZ.
Para esa época, mis conceptos de política, diversidad sexual, género y movimientos sociales eran muy limitados – y aún lo siguen siendo- pero no era eso nada de extrañar para un alumno promedio de administración de turismo, lleno de prejuicios que venía de un proceso de ruptura con un movimiento católico tan especial como lo era el manejado por el Sodalicio de Vida Cristiana en el Movimiento de Vida Cristiana (MVC) Yo había vivido prácticamente toda mi adolescencia vinculado al MVC, y pues todo lo referente a la teoría de género me parecía interesante, pero a la vez demasiado novedoso.
Lo que recuerdo mucho de esos primeros encuentros, son las conversas que tenia con uno de sus líderes, las cuales me parecían sumamente interesantes. Otro aspecto novedoso, pero al mismo tiempo desesperante, era que no lograba comprender lo que trataban en reunión, me explico. Yo, después de un buen tiempo fui invitado a participar de sus reuniones, antes mi participación era sólo en algunas actividades, y pues al estar ya de forma más presencial en sus discusiones me enteraba gradualmente de varias cosas, pero claro muchas de las decisiones y análisis me eran aún no muy claras. No recuerdo muy bien cómo, ni cuándo fui consciente de la completa realidad del accionar político del colectivo, y de lo que eso implicaba, pero recuerdo muchas interrogantes mías referente a que es la izquierda y a temas sobre género.Quizá, este no sea un análisis exhaustivo, pero creo que al margen de eso, por un largo tiempo el colectivo fue el espacio más importante de vida universitaria. Éramos un grupo en el que en su mayoría de participantes estábamos en el proceso de desvincularnos de prejuicios y estereotipos en varios aspectos o en su defecto estos procesos ya estaban casi completos. Del mismo modo había un espíritu de confraternidad muy grande, una visión casi común y muchas ganas de cuestionar y recrear nuevas cosas en el plano de las ideas, organización y modos de hacer un activismo más democrático e inclusivo.
No obstante ello, como cualquier grupo, tenía fallas y problemas, y creo firmemente que una de ellas era el protagonismo de al menos 3 de los miembros, quienes tenían mayor experiencia en esos procesos. El segundo problema era que algunos miembros no compartíamos letra por letra el ideario del grupo, lo que llevó a conflictos y cuestionamientos de ambas partes.A las últimas semanas de a mi renuncia y mi expulsión (que según me entero hoy, fue simultánea) fueron días tensos y llenos de discusiones sin fin y con cierto resquebrajamiento de mi relación amical con al menos 3 de los integrantes. Luego sucedió lo que muchos ya saben, el famoso mail de renuncia, que para la época fue un boom y la comidilla de muchos activitas.
Ya ha pasado por lo menos 5 años de eso, ya no pertenezco a Raíz Diversidad Sexual, ya no me considero de izquierda radical – no sé si alguna vez lo fui, creo que más bien soy más izquierda centro si vale la figura. Algunos de mis ex compañeros ya no son más mis amigos, otros felizmente si lo son. Ya no sigo siendo novio de mí ex compañero con el cual protagonizamos -sin quererlo- un famoso caso de discriminación en las tiendas Santa Isabel. No sé aún si podría considerarme activista en los términos que me tocó el grupo, pero mal que bien, he tratado de seguir “haciendo algo” por lo que sigo considerando injusto: la discriminación a los lgtb en todos los aspectos que me es posible.
Fue un proceso. Tal como le ha sucedido a Raíz Diversidad Sexual, y para ser franco a estas alturas no juzgaré de malo ni de bueno a mi ex grupo, y tampoco me alinearé a quienes festejan su final, ni tampoco a los que lloran su deceso. Fue una experiencia muy compleja que me tocó compartir con un grupo muy especial de personas, experiencia que sólo a los que nos tocó vivirla podremos entenderla con cabalidad como proceso. Experiencia que se inició para mí con un ciclo de cine y terminó con una carta de renuncia, experiencia de la cual no me arrepiento absolutamente de nada, pero como dicen coloquialmente, ya fue.
CARLOS OMAR ARAYA

Carlos Omar,
ResponderSuprimirMuy buena reflexión en verdad en Raíz Diversidad Sexual, vivimos una interesante experiencia de vida, creo que nos equivocamos en muchas cosas, pero en la mayoría de los que pasamos por allí siempre hubo la voluntad de hacer algo por la movida gay.... Esta bueno tu Blog
Jota