Espero su llamada. Aunque, ha estas alturas de mi vida, ya no espero muchas cosas, nunca una llamada de alguien especial cae mal. Ese soy yo; es lo mejor que puedo ser y te lo entrego con todo mi corazón. A eso me he resignado. Creo que me he resignado a ser un mediocre en el aspecto emocional. Definitivamente no manejo muy bien que digamos mi inteligencia emocional. No sé si otras clases de inteligencia también. Pero ha llegado el momento de aceptar eso y disfrutarlo. Disfrutar mi fracaso y mi error -que es abundante-. Regocijarme en mi fustración y gozar cada momento. Gozar el hecho que no me llame. Disfrutar mi tristeza y sentirme contento por no tener los amigos que siempre quize tener. Sí, suena algo triste. Demasiado, pero a veces me provoca estar triste. Claro, en el inconciente desearía que fuera lo contrario, y que por ejemplo me llame, y me diga: quiero verte, me caes bien y deseo conocerte más. pero sé que no sucederá -aunque lo desearia- Es algo recurrente en mi. Es facilmente predecible las situaciones que producen tribulaciones en lo más profundo de mi, esas que me hacen trapo y escombros. Pero ahi estoy yo, terco, inmobible ante el inevitable huracán que termina por envolverme y maulla los pocos pedazos de corazón que aún mantengo cubiertos. No me quejo, pero contarlo es liberador y le hace bien a mi salud mental. Si bien es cierto son etapas de cambio, hay algunas cosas que aún no puedo cambiar, que debería, pero no logro hacerlo pues no soy tan racional. Mis emociones siempre me juegan malos momentos, pues como ya he dicho, no puedo ser inteligente emocionalmente. Soy bruto, soy torme y entrego mis pedazos de corazón, sin barreras, sin ataduras, sin questionamientos y sin previsiones. A lo mucho he aprendido a manejar un tanto mejor las situaciones producidas luego de la entrega. Por ejemplo, ahora las situaciones negativas producto de las desiluciones son transcritas en textos, como una manera de catarsis. Incluso en una ocación se materializó la mala experiencia en un cortometraje, y otras veces en algunos poemas y en prosa. Pero en fin. Ya pasa, todo pasa, nada dura para siempre, no hay cuerpo que lo aguante, y pues, mientras tanto, gozaré. Trataré de disfrutar la tristeza y la apatía, pues ese soy yo, y es lo mejor que puedo ser por ahora.lunes 31 de enero de 2011
ES LO MEJOR QUE PUEDO SER
Espero su llamada. Aunque, ha estas alturas de mi vida, ya no espero muchas cosas, nunca una llamada de alguien especial cae mal. Ese soy yo; es lo mejor que puedo ser y te lo entrego con todo mi corazón. A eso me he resignado. Creo que me he resignado a ser un mediocre en el aspecto emocional. Definitivamente no manejo muy bien que digamos mi inteligencia emocional. No sé si otras clases de inteligencia también. Pero ha llegado el momento de aceptar eso y disfrutarlo. Disfrutar mi fracaso y mi error -que es abundante-. Regocijarme en mi fustración y gozar cada momento. Gozar el hecho que no me llame. Disfrutar mi tristeza y sentirme contento por no tener los amigos que siempre quize tener. Sí, suena algo triste. Demasiado, pero a veces me provoca estar triste. Claro, en el inconciente desearía que fuera lo contrario, y que por ejemplo me llame, y me diga: quiero verte, me caes bien y deseo conocerte más. pero sé que no sucederá -aunque lo desearia- Es algo recurrente en mi. Es facilmente predecible las situaciones que producen tribulaciones en lo más profundo de mi, esas que me hacen trapo y escombros. Pero ahi estoy yo, terco, inmobible ante el inevitable huracán que termina por envolverme y maulla los pocos pedazos de corazón que aún mantengo cubiertos. No me quejo, pero contarlo es liberador y le hace bien a mi salud mental. Si bien es cierto son etapas de cambio, hay algunas cosas que aún no puedo cambiar, que debería, pero no logro hacerlo pues no soy tan racional. Mis emociones siempre me juegan malos momentos, pues como ya he dicho, no puedo ser inteligente emocionalmente. Soy bruto, soy torme y entrego mis pedazos de corazón, sin barreras, sin ataduras, sin questionamientos y sin previsiones. A lo mucho he aprendido a manejar un tanto mejor las situaciones producidas luego de la entrega. Por ejemplo, ahora las situaciones negativas producto de las desiluciones son transcritas en textos, como una manera de catarsis. Incluso en una ocación se materializó la mala experiencia en un cortometraje, y otras veces en algunos poemas y en prosa. Pero en fin. Ya pasa, todo pasa, nada dura para siempre, no hay cuerpo que lo aguante, y pues, mientras tanto, gozaré. Trataré de disfrutar la tristeza y la apatía, pues ese soy yo, y es lo mejor que puedo ser por ahora.
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